Hiroyoshi
EUGENIO MONTORO AYBAR
2025
Técnica mixta sobre tabla
Encapsulado en resina epoxi
Tamaño 26 x 18 cm
Сoncepto de pintura
En la estructura dramatúrgica de la exposición, el retrato «Hiroyoshi» marca un punto de inflexión decisivo: aquí concluye la serenidad contemplativa de la pura «Fachada» (Sakura, Izumi, Yuriko, Shinju) y cobra pleno protagonismo la segunda fase del primer acto: «El atrapamiento y la resina» (La belleza encapsulada). Es el instante en que el canon tradicional sufre una deconstrucción evidente y la pulcritud inmóvil colisiona contra la presión abrasiva del contexto mediático y urbano.
Leitmotiv poético
El haiku original de Eugenio Montoro Aybar actúa como diapasón lírico de la obra, capturando la distorsión óptica, el estupor y el enterramiento del rostro en el rumor de la memoria escrita:
Hiroyoshi,
rostro entre letras viejas,
ojo de pez.
Claves conceptuales y estilísticas
-
Distorsión óptica y parálisis («Ojo de pez»): La metáfora del «ojo de pez» plantea una mutación en la mirada: alude tanto a la lente gran angular de vigilancia que cosifica al personaje, como a la pupila vidriosa y fija de un pez atrapado en una red o sumergido en ámbar sintético. La figura comparece a la vez como sujeto observado y como trofeo pasivo de esa contemplación.
-
Trama textual y fragmentación («Rostro entre letras viejas»): Los fondos bucólicos con garzas y ramas en flor ceden el paso a un collage estratificado: papeles amarilleados, estampaciones de caracteres antiguos, recortes de manga y trazos caligráficos. El rostro de Hiroyoshi queda soldado a ese torrente textual, donde entre las junturas de las «viejas letras» asoman señales de vulnerabilidad, hipersexualización y violencia soterrada.
-
La metáfora de la resina epoxi: El recurso plástico central de esta etapa es la gruesa y cristalina capa de resina epoxi que sella el soporte. En el vocabulario simbólico de Montoro Aybar, la resina funciona como una condena ambivalente: preserva la hermosura formal para siempre, pero la asfixia, convirtiendo al personaje en cautivo de su propia pulcritud y en una pieza de muestrario antes de la irrupción del callejón.
Lugar en la dramaturgia de la muestra
Dentro del corpus global del proyecto, «Hiroyoshi» comparte territorio con piezas afines (Madama Butterfly, Yoshiko, Akane, Natsuko), constituyendo una auténtica fractura conceptual:
-
Ruptura de la armonía: Frente a la integración orgánica con la naturaleza de los primeros retratos, en «Hiroyoshi» la figura ya aparece recluida en una coraza artificial de carácter casi industrial.
-
Umbral hacia el escenario del crimen: Los fragmentos tipográficos y los recortes anuncian los expedientes del tercer acto (Japoneses I–XI), mientras que la sensación de reclusión prepara de inmediato al visitante para el descenso a los callejones sombríos de Hanazono en el segundo acto (El Jardín de las Delicias, Worst Enemy).
-

