Testigos silenciosos
Irina Barko
2025
Óleo y acrílico sobre lienzo
30 x 40 cm
Esta obra habla de la frágil quietud dentro del ser humano, donde la vulnerabilidad se convierte en fortaleza y la soledad en una forma de diálogo con el mundo. Las ranas aquí no son solo imágenes, sino guardianes de los sentimientos, símbolos de la intuición, la renovación y la sutil conexión con la sabiduría de la naturaleza. La mirada de la heroína parece preguntar al espectador si sabemos cuidar con delicadeza nuestra verdad interior. El contraste entre las formas ingenuas y el realismo es una metáfora de la coexistencia simultánea de la infancia y la madurez. Esta obra habla de la aceptación de uno mismo — con rarezas, miedos y esperanzas silenciosas que no solemos mostrar en voz alta.

