Dulces abrazos
Irina Barko
2024
Óleo y acrílico sobre lienzo
40 x 40 cm
La pintura habla de la aceptación de uno mismo y de los demás. En esta obra, la joven no lucha contra el caos, sino que lo envuelve con ternura en un abrazo, como si aceptara algo muy personal y frágil. Sin embargo, queda la pregunta: ¿abraza su mundo interior o el universo de otra persona? Las formas multicolores recuerdan que para quienes nos rodean a menudo parecemos un conjunto de detalles incomprensibles y fragmentados. Y aun así, es precisamente la ternura, el amor y la bondad lo que puede unir estos fragmentos en un todo. El caramelo es un símbolo de la sinceridad infantil y de la alegría sencilla. Es un recordatorio silencioso de que los dulces abrazos son más fuertes que el caos.

